Del árbol caído todos hacen… libros: las bienaventuranzas del quehacer editorial independiente

La cultura en todas sus formas (danza, música, teatro, literatura…) debería ser accesible para todo el mundo; sin embargo, no es de extrañar que las grandes compañías acaparen el mercado. En el caso de los libros, esto no es la excepción. 

Podría meter las manos al fuego y asegurar que, cuando quieres comprar un libro, de inmediato piensas en dos o tres librerías reconocidas del país. Vas, buscas el libro que quieres (quizá encuentras un par de ediciones diferentes), te das una vuelta por los pasillos para ver qué más se te antoja, pagas, regresas a casa a leer y, cuando terminas, tienes uno más en tu estante. Si te gustó, probablemente quieras leer algo más del mismo autor o género pero, ¿habías considerado que quizá te estás perdiendo de un montón de literatura buenísima porque buscas en los mismos lugares?

Tenemos la costumbre de consumir siempre lo que tenemos a la mano e ignoramos que existen otras opciones. A veces leemos algo “porque nos lo dejaron en la escuela”, pero, quienes amamos los libros, atesoramos cada uno de los que entran en nuestra biblioteca, valoramos la edición, la traducción y hasta el empastado. Por eso platicamos con algunas editoriales independientes para conocer el panorama, pues son una opción muy poco solicitada, pero su calidad y cuidado no le piden nada a las grandes industrias.

¿Cuál es el panorama en nuestro país? 

Primero que nada, algunos datos duros. Las cifras recolectadas por el INEGI no son muy alentadoras pues, en un comunicado de prensa dado a conocer en 2019, se declaró que el porcentaje de personas que leyó algún material considerado por el Módulo de Lectura (Molec) decreció 10 puntos porcentuales en los últimos cinco años. La mayoría de las personas que conforman el grupo lector activo en el país tienen al menos un grado de educación superior. Las razones de la falta de lectura son, principalmente, la falta de tiempo y la falta de interés. Finalmente, el promedio de libros que la población adulta leyó en el periodo de abril 2018 a abril 2019 fue de 3.3 obras.

Con estos números, queda muy claro que abrir una editorial independiente no parece una muy buena idea, considerando que cada vez hay menos lectores y que existen editoriales comerciales que distribuyen en grandes librerías. Entonces, ¿por qué existen las editoriales independientes? Principalmente, porque las comerciales no están dispuestas a abrir su campo a otro tipo de autores que no sean los que les aseguran un bestseller. Eso, por supuesto, lo deciden sus comités corporativos, que no están interesados en los lectores, y mucho menos en los autores, sino en qué tan lucrativo pueda resultar un libro para la empresa; al fin y al cabo, es un negocio. Lo cual me recuerda a este meme (parece chiste, pero es anécdota): 

Aunque los recursos de las grandes editoriales son capaces de crear campañas de difusión muy atractivas, la realidad es que puedes encontrar la misma calidad ―y hasta mejor― en las publicaciones de una independiente, pues los tirajes son más pequeños, lo que permite un proceso de cuidado editorial más preciso. 

Entonces, una editorial independiente surge por dos razones: eliminar los obstáculos que imponen las grandes editoriales en cuanto a nuevos autores y géneros. Y, por otra parte, para innovar la literatura, no sólo en la forma en la que se presenta, sino ofreciendo un producto específico a un público específico que requiere y merece un espacio en los anaqueles.

Lo malo…

Hace unas semanas se hizo muy popular un tuit de Fernanda Melchor, autora de Temporada de huracanes, en el que hacía una crítica a la reproducción ilegal de su obra en PDF. Si bien los usuarios no tardaron en criticarla, lo cierto es que detrás de su enojo existe un problema que va más allá de lo que se debatió superficialmente en los comentarios.

Como mencionamos al principio, la lectura debería ser accesible para todas y todos, el problema es que en nuestro país la cultura se considera hasta elitista, pues son pocas las personas que realmente pueden acceder a ella, o peor aún, vivir de ella. Quienes no tienen el capital para comprar un libro, lo buscarán de otras formas, en PDF, por ejemplo. De esta descarga, las y los autores no recibirán ganancias. 

Si buscas una edición buena y fácil de conseguir, lo más probable es que te cueste una fortuna, porque las que son baratas siempre están agotadas. Los libros deberían ser asequibles para todas las personas y producir las ganancias justas a quienes escriben, pero sabemos que eso no pasa. México tiene un montón de cosas bonitas, pero la inversión en la cultura y las editoriales no es una de ellas.

Sobre este tema, Iván Cruz Osorio, de Malpaís Ediciones, comenta: “Entre las regalías al autor, el pago a librerías y el distribuidor, tu ganancia es menor. Dedicarte a la edición significa que destinarás gran parte de tu tiempo a la venta y a buscar lugar en las ferias de libro. Entrar como editor independiente implica entrarle a todo el mundo que supone un libro. Aunque lo hagas con gusto, invertirás gran parte de tu vida. Si no quieres asumir esos retos, la editorial no va a sobrevivir”.

En este sentido, ¿te has preguntado cuánto trabajo hay detrás de un libro? Para que llegue hasta tus manos, un libro pasa toda una odisea. No sólo se trata de una persona con mucho ingenio que despierta un día con una idea maravillosa y decide convertirla en una novela o una antología de poemas ―no dudo que exista alguien así de increíble—. Escribir requiere tiempo y paciencia, y luego una editorial que se interese en publicar el producto final. Una vez que es aprobado, comienzan los juegos del hambre: el texto original pasará por edición, corrección de estilo, diseño gráfico, composición, corrección ortotipográfica, impresión (y buscar fondos para ello), encuadernación, marketing distribución y un montón de procesos más hasta que finalmente sale a la venta. Considera que todo esto tiene costos para la editorial y súmale que en ocasiones hay que traducir y hacer difusión (prensa). En cada uno de estos procesos intervienen varias personas.

Si aún no te haces una idea de los gastos que conlleva la publicación de un libro aquí te dejo una imagen que Editorial Sexto Piso publicó recientemente en su Instagram acerca de los porcentajes de distribución del precio de un libro.

Lo bueno…

Las editoriales independientes son iniciativas que buscan ofrecer alternativas a los lectores, no dependen de grupos editoriales y su influencia en el mercado del libro no alcanza los niveles de los grandes corporativos, por lo que cuentan con muchas libertades en cuanto al proceso y a la elección del contenido, además de que, en la mayoría de los casos, sus ideas no están supeditadas a ningún grupo de poder. Aunque el motivo para emprender una editorial independiente siempre es distinto, la finalidad de éstas es aportar algo diferente y de calidad, culturalmente hablando, así como abrir el nicho a nuevos autores. 

Tonatiuh Trejo, de Laboratorio Editorial Esto Es un Libro, nos platica de su experiencia en este ámbito: “Creo que las motivaciones que hay detrás de cada proyecto pueden ser tantas como el número de editoriales que existen. Algunas van por el romántico camino de la literatura, otras persiguen fines esencialmente comerciales, algunas otras desean visibilizar a los amigos o a los autores que admiran sus integrantes… habrá alguna que inicie operaciones pensando en la honorabilidad del oficio y su relación con el arte y la cultura”. 

Otra característica importante es que este tipo de editoriales están comprometidas con satisfacer las necesidades de la clientela local, por lo que sus títulos abarcan géneros y temáticas de interés regional, mientras apoyan y difunden el trabajo de autores nacionales. Esto no quiere decir que no publiquen autores extranjeros, sino que le darán prioridad a visibilizar la producción nacional, respetando en todo momento los derechos de autoría (incluso más que un consorcio editorial).

En general, las editoriales independientes son grupos pequeños, ya que no forman parte de un consorcio, por lo que deben buscar financiamientos, y basan su negocio en la mera venta de ejemplares. Cuando éstas crecen lo suficiente, ya sea porque se volvieron populares o porque fueron compradas por un grupo grande ―aun con la promesa de no modificar su modelo de producción― dejan de considerarse independientes, porque su gestión y decisiones ya influyen directamente en el mercado editorial. Por supuesto que también existen editoriales pequeñas que tienen muchísimo éxito porque publican un bestseller y se mantienen independientes, pero no es el caso de la mayoría.

Lo feo…

Por si la falta de apoyo fiscal a la industria editorial no fuera suficiente, la pandemia por la que atraviesa el mundo también ha afectado duramente a las editoriales independientes. El cierre de librerías, por ejemplo, obligó a estos colectivos a valerse de otros medios para vender sus publicaciones. Por otro lado, las herramientas que hemos tenido que aprender a usar ahora se volverán parte de nuestro trabajo continuo. Dariela Romero, opina al respecto: “En Tinta Roja Editoras ya habíamos comenzado a hacer teletrabajo antes de la pandemia, así que no nos tomó por sorpresa como a otras empresas, pero la falta de un espacio físico de reunión para compartir ideas y procesos creativos sí ha sido un reto”.

El futuro es ahora…

Después de esta crisis, ¿qué les espera a las editoriales independientes? Ciertamente, nos queda hacer una reflexión sobre nuestras formas de trabajo, es necesario replantearnos el porqué de nuestra existencia para decidir si continuamos y por qué camino lo haremos. Los libros no van desaparecer, pero es un buen momento para reinventarnos, explotar nuestra creatividad y buscar nuevas formas de crear contenidos útiles y de calidad que perduren en el tiempo, que, más que un libro, representen una experiencia, y eso es algo que ni los ePubs, ni los audiolibros, ni los PDF ―aun con todas las ventajas que suponen― podrán sustituir.

Personalmente, creo que también debemos pensar nuevas formas de alentar a los autores para que las editoriales independientes sean su primera opción y, por otra parte, exhortar a los lectores a acercarse a este abanico de posibilidades que ofrecen estos grupos autónomos.

Seguramente ya conoces algunas, pero aquí te dejo una lista de editoriales independientes ―recomendadas por tus editoras de confianza―, con sello mexicano y en las que seguro encontrarás un nuevo lugar favorito para conseguir lecturas amenas y de actualidad:

  • Ediciones Acapulco: Fundada por la diseñadora editorial Selva Hernández, aquí encontrarás un trabajo de encuadernación inigualable. Sus libros han sido reconocidos con diversos premios y sólo hacen primeras ediciones.
  • Ediciones El Naranjo: Desde 1994, su objetivo ha sido siempre la publicación de libros lúdicos que inviten a sus lectoras y lectores, sin importar su edad,  a fomentar la creatividad y la crítica. Tienen de todo: poesía, arte, historia y literatura clásica.
  • Minerva Editorial: Publican traducciones y contenidos gráficos principalmente. Sus libros rememoran las encuadernaciones venecianas del Renacimiento. Además, entre sus proyectos, experimentan con realidad aumentada y plataformas de audio, respetando el proceso de creación del libro-objeto en todo momento. Un colectivo de artistas que vale la pena tener en la mira.
  • Impronta Casa Editora: Utilizan máquinas antiguas para crear libros tipográficos, con tipos móviles y linotipia, técnicas que no son convencionales, ofreciéndole al lector una experiencia sensorial única.
  • Esto es un libro: Su enfoque crítico y político ofrece alternativas disruptivas que encaran a los modelos tradicionales de publicación y distribución, ya que toman al lector como un actor fundamental del proceso de cada libro.
  • Malpaís Ediciones: Malpaís hace de cada libro un objeto único y entrañable. Publican libros críticos orientados a visibilizar el estado político y social de nuestro país. Sin duda, sus ediciones rescatan textos indispensables para todas las generaciones.
  • Paraíso Perdido: Un verdadero paraíso. Aquí puedes encontrar audiolibros y libros electrónicos, además de los libros impresos de cuentos, novelas, ensayos y crónicas. Buscan publicar temas actuales de interés general y ediciones ilustradas.
  • Ediciones Antílope: Se arriesgan a darle voz a cualquiera que tenga algo que decir. Encontrarás autoras y autores nuevos y no tan nuevos y hasta traducciones, con ediciones que buscan estimular todos los sentidos de quien los lee.

No es casualidad que existan muchísimas editoriales independientes, incluso existe una Alianza Internacional de Editores Independientes, encaminada a fomentar la lectura e impulsar la literatura en el país. A pesar de la tragicomedia que puede parecer formar parte de una editorial independiente, la realidad es que, como cualquier trabajo, esta labor está llena de altibajos. Nosotras nos quedamos con los aprendizajes que hemos adquirido de las malas experiencias y atesoramos en nuestro corazón de editoras las satisfacciones que nos trae ver una idea materializada en un libro. 

En una entrevista, Santiago Hernández Zarauz, de Minerva Editorial, nos deja esta reflexión: “Lo más enriquecedor que tiene esta labor son las personas que nutren la práctica. Las que se va encontrando uno mientras se hace camino. Quienes recomiendan lecturas; quienes están pendientes de las novedades y quienes comparten sus observaciones para mejorar nuestras próximas ediciones, se convierten en afectos fundamentales para seguir navegando esta maravillosa aventura”.